Paraje Natural Maro-Cerro Gordo. La Huerta

Paraje Natural Maro-Cerro Gordo. La Huerta

 

Pasando la Cueva de las Palomas el acantilado da paso a una zona de grandes piedras de desprendimiento.  Aquí la montaña gira en dirección Sur, formándose una pequeña bahía para luego continuar hacia el Oeste, hasta llegar al siguiente cabo, donde gira a tierra, hacia la playa de Cantarriján.  Toda esta amplia zona es conocida como “La Huerta”.  Se trata de un espacio emblemático del paraje natural de Maro-Cerro Gordo y una de las mejores inmersiones de La Herradura.  La podemos realizar en dos buceos diferentes.  Es un sitio donde a veces se da una corriente moderada, sobre todo los días con coeficiente de marea alto.  En estas ocasiones realizamos inmersiones “a la caribeña”, recorriendo toda la huerta por completo.

La Inmersión

                A unos 50 m de la Cueva de las Palomas, en la pequeña bahía antes referida, comienza la inmersión.  Bajamos a una profundidad de entre 5-7 m.  El fondo está formado por grandes piedras de desprendimiento.  La interfase entre la pared y la arena se encuentra a 15 m de profundidad.

Desde el principio del buceo se hace evidente una de las principales características de este paraje natural; se encuentran especies de mayor profundidad a poco fondo, debido a la gran cantidad de grietas, oquedades y pequeñas cuevas que vamos encontrando.  Avanzamos dejando la pared a la derecha, rumbo Sur.

Desde el principio ya avistaremos congrios, alguna morena, brótolas, pulpos y meros.  A unos 20 m del comienzo de la inmersión nos internamos en el territorio del “Abuelo de la huerta”, un gran mero de unos 30 años.

 

 

Un poco más adelante nos encontramos una gran “seca”, una pequeña montaña submarina cuya parte menos profunda llega hasta los 5 m.

 

 

Dejando la seca a la derecha, el rumbo gira al Oeste.  Se va ganando profundidad poco a poco, hasta encontrarnos con dos grandes piedras un poco separadas del roqueo, donde alcanzamos la profundidad máxima, 19 m.  Aquí estaremos rodeados de “anthias” y es muy habitual que aparezcan depredadores como seriolas, dentones y algún pargo.  Estas piedras son también una estación de limpieza de peces luna, hay que estar atentos por si aparece alguno.  Puede pasar desapercibido algún mero de considerable tamaño reposando en la arena.

 

Enlaces relacionados

https://openwater.es/puntos-de-inmersion/

http://www.rafafdez.com/

 

  En la interfase encontramos ejemplares de anémona dorada entre cuyos tentáculos podemos buscar pequeñas gambitas periclímenes de gran belleza. Siguiendo en la misma dirección, la profundidad va disminuyendo hasta los 15 m.

  Llegamos a una zona de grandes pináculos recubiertos por gran cantidad de anémona incrustante amarilla.  En las grietas que se forman entre estos promontorios, burritos listados decoran la inmersión; comparten territorio con borriquetes, corvallos y meros, alguno de gran porte.

  Siguiendo en la misma dirección son abundantes los ceriantus en la arena, donde es frecuente encontrarse con alguna urta de gran tamaño.  En el roqueo, doradas de buen porte.  En poca profundidad se forma una “poza” entre grandes piedras con numerosos reyezuelos, alguna morena, borriquetes, corvallos y meros. Este es el sitio ideal para terminar la inmersión, disfrutando del paisaje y de la vida mientras pasamos unos cuantos minutos entre 3 – 5 m de profundidad.

 

 

Conclusión

   Es por tanto La Huerta, una zona de gran belleza paisajística y con mucha vida.  A poca profundidad se forman algunos arcos y “ventanas” en la pared con hermosos contraluces.  Muchas de sus rocas están tapizadas de coral naranja y atesoran una gran variedad de nudibranquios.  Numerosos lábridos: doncellas, fredis, tordos, vaquetas, petos y merlos.  En el azul, bancos de bogas.  Desde primavera a finales de otoño, cardúmenes de alevines de boquerón y sardina se agitan con  destellos plateados huyendo de bonitos y melvas.  Atesora una gran densidad de meros y abadejos.  Enormes sargos, grandes pulpos, peces ballesta.  En la arena o volando en el azul águilas marinas, sobre todo en verano y otoño.  También en estas fechas es habitual el avistamiento de grandes medusas como la “Rhizostoma pulmo” y “luteum”.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografías de:

Rafael Fernandez

Celia García

 

 

 

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