Naufragio de La Armada Española

Naufragio de La Armada Española

 

      

           NAUFRAGIO DE LA ARMADA ESPAÑOLA 

EN LA HERRADURA

 

           El 19 de Octubre de 1562, la extensa bahía de La Herradura fue testigo de uno de los mayores desastres de una Armada Española de todos los tiempos.  Una flota de galeras de Felipe II se perdió casi por completo debido a un fuerte temporal.

           En aquella época había una guerra en el Mediterráneo por el control del “Mare Nostrum” entre España y el Imperio turco.  Desde el inicio de su reinado, Felipe II toma la obligación de atender el dominio del mar.  Para ello tenía que combatir al turco y a sus aliados, los piratas berberiscos, que constantemente amenazaban las comunicaciones con el resto del Imperio.  Los berberiscos eran sobre todo moriscos que habían sido expulsados de nuestras tierras y se habían refugiado en Berbería, Norte de África.  Grandes conocedores de la costa de la que fue su tierra, hostigaban continuamente el Levante y el Sur de España; además de las costas de Italia, Sicilia, Córcega y Cerdeña.

            El Almirante de la flota era D. Juan de Mendoza, Capitán General de las galeras de España.  La escuadra había estado desde abril y todo el verano navegando por las islas y las costas del levante de España limpiándolas de corsarios.  A mediados de Agosto, las galeras abandonan el puerto de Cartagena y se dirigen a Málaga, fuente de aprovisionamiento, con la misión de socorrer las plazas de Orán y Mozalquivir, al Norte de África.  La escuadra la componían 28 galeras: doce de España, seis de Nápoles, seis de Antonio Doria, dos de Bendinelo Sauli y dos de Estefano de Mari.

            El domingo, 18 de Octubre de 1562, por fin están concluidas las operaciones de pasaje y aprovisionamiento de la Armada.  Comenzó a correr Levante y el mar presagiaba borrasca. En aquella época, el puerto de Málaga estaba muy expuesto a los vientos del Este, por lo que el Almirante toma la decisión de salir de Málaga y poner rumbo a La Herradura.  Es ésta una ensenada formada por los brazos de la Punta de la Mona a Levante y Cerro Gordo a Poniente.  Se trata del mejor refugio de todo el Mar de Alborán, bien conocido por marinos y corsarios.  De hecho, D. Juan de Mendoza ya lo había utilizado en dos o tres ocasiones.

            La Armada avanzó hasta las huertas de “Vesmiliana” (actual Rincón de la Victoria) donde empezó a correr viento tierra.  La galera Caballo de Nápoles embistió a la Soberana de España, a la que le saltó el timón y tuvo que ser remolcada.  La navegación continúa en muy malas condiciones; el viento rola a Sur y la lluvia hace estragos en galeras y tripulación.  El amanecer les sobreviene a la altura del río de la Miel, cambiando el viento de nuevo a Levante.  Así, tras una noche infernal, remando intensamente, consiguen entrar en La Herradura.

          Aproximadamente a las 10 de la mañana del 19 de Octubre, la flota comienza a situarse en la punta de Levante de la bahía.  En una hora, las galeras se dispusieron desde dicha punta hacia tierra.  En primer lugar, la Soberana, seguida de la Mendoza y San Juan.  A continuación todas las demás, con la Capitana, Patrona y Esperanza en el centro de la Escuadra.  Aquellos barcos, además de echar el ancla, también se amarraban unos a otros.

  El peligro parecía haber pasado; el tiempo aclaró y la flota estaba bien resguardada del Levante.  Pero pasada media hora de estar fondeados, se tornó el viento a Sur y Suroeste con tal violencia que en cuestión de 10 a 15 minutos se arboló la mar. Sobrevino el temporal, mar montañosa y no les dio tiempo a levar anclas y zafarse unos de otros.  Las galeras habían quedado batidas abiertamente; buscaron refugio del Levante y ahora el viento Sur las empujaba de frente.

          D. Juan ordenó soltar a la “chusma”, los galeotes, que permanecían siempre engrilletados a sus bancadas. En la mayoría consiguieron soltarlos, pero algunas galeras se fueron a pique con los remeros engrilletados. La Capitana de España, al mando del Almirante, era un navío de reciente construcción, con 28 bancos de remeros.  Resistió bien las primeras embestidas, pero un golpe de mar quebró el árbol y se llevó a D. Juan, muriendo ahogado.  La galera siguió luchando, pero fue embestida de costado hasta atravesarse y hundirse.  Finalmente se perdió a eso de las 12 del día y con ella eran ya 20 las perdidas.

          A la 1 de la tarde se acabaron de perder las galeras.  Tres horas habían bastado para acabar con la Escuadra Española.  Hombres y galeras lucharon con valor contra un mar enfurecido, sucumbiendo ante una galerna que jugó con los barcos, destrozándolos.  De las 28 galeras, 25 quedaron en La Herradura.  En el fondo del mar duermen el paso del tiempo, enterradas por la arena del Mar de Alborán.

 

Las tres restantes, Mendoza, Soberana y San Juan, escaparon por ser las primeras que fondearon, más próximas a la Punta de la Mona.  Con un enorme esfuerzo consiguieron dar la vuelta al cabo y refugiarse entre dicha punta y el peñón de las Caballas, en los Berengueles.

 

El número de víctimas no se sabe con exactitud, pero se estima que fueron unas 5000 personas.  Llama la atención el número elevado de galeotes que se salvaron.  Al no llevar impedimenta alguna, traje de campaña, armas, corazas, etc, salieron a nado.  Lo consiguieron un total de 1740.  La mayoría serán nuevamente apresados en Vélez Málaga y Lentejí.

         Este enorme desastre fue un hecho de gran trascendencia en su época, marcando la política Mediterránea de Felipe II.  Tal es así, que unos 50 años más tarde Miguel de Cervantes hará una mención al naufragio de La Herradura en la 2ª parte de su inmortal obra, El Quijote.

            En las inmersiones de los fondos de la cara de Poniente de la Punta de la Mona, desde la emblemática “Piedra del Hombre” hasta el mítico “Fin del Mundo”, puedes sentir la grandeza que descansa bajo sus ricas arenas.  Las corrientes del Mar de Alborán han preservado gran parte de este santuario arqueológico, protegiéndolo del expolio.

           El Naufragio de La Herradura es uno de los mayores tesoros arqueológicos submarinos por descubrir de la Historia de España y de la Humanidad.

 

BIBLIOGRAFÍA

CALERO PALACIOS, Mª del Carmen; Naufragio de la Armada Española en La Herradura.  Diputación de Granada. 2012.

CABRERA, Juanfran; Naufragio en La Herradura.  Cómic. Ayuntamiento de Almuñécar. 2012.

HERNÁNDEZ MOLINA, Tomás; Un viento inesperado.  Ayuntamiento de Almuñécar. 2012.

CÁRDENAS, Andrés; Luna de Octubre.  Port-Royal Ediciones. 2012.

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